Cómo desarrollar una fuerza de voluntad inquebrantable

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Photo by Andreas Fidler on Unsplash

Me considero un gran consumidor de herramientas que me permitan mejorar mis competencias como persona y como profesional (libros, blogs, etc.), es por esto que dentro de mi rutina diaria, se encuentran actividades como la lectura, el escuchar podcast, la meditación, etc. Todo con el fin de lograr día a día trabajar en pro de conseguir las metas y objetivos que me propongo.

Sin embargo, he notado que a pesar que gran parte de mi tiempo la dedico a mi enriquecimiento personal, muchas veces he percibido que aunque en la actualidad encontramos un gran número de herramientas que podemos aplicar para mejorar nuestro estilo de vida (principalmente en Internet), no hay nada que realmente logremos aplicar o consolidar de forma perdurable, sin el poder de una fuerza de voluntad inquebrantable.

Esto lo menciono debido a que dentro de las estrategias o herramientas que he incursionado desde que estoy en todo este tema de mejora personal (hace 4 años aproximadamente), había una herramienta en especial que me atraía bastante y que me causaba gran curiosidad. Se trata del proceso o metodologías para establecer hábitos en nuestro cerebro.

Me atraía tanto la idea de lograr establecer hábitos de éxito, que me dedique a estudiar y aplicar herramientas que me permitieran lograrlo, sin embargo, a pesar de que aplique muchas estrategias, al final no lograba los resultados esperados, ya que no poseía la constancia o la disciplina para continuar ejecutando lo aprendido.

La idea principal de este artículo, se centra en la forma en la que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos, aplicando lo que aprendemos o nos proponemos de forma constate, sin abandonarlo a mitad de camino gracias a una fuerza de voluntad inquebrantable.

Esto es lo que voy a contar en este post.

1.     Un breve concepto de la Fuerza de Voluntad

2.     El autocontrol, el impulso detrás de la fuerza de voluntad

3.     Pon a prueba tu resistencia

4.     ¡Se realista! Y no descuides lo esencial

 

¿Te quedas?

1.   Un breve concepto de la fuerza de voluntad

La fuerza de voluntad se traduce como la capacidad humana para hacer lo necesario con el fin de lograr algo. Es un concepto íntimamente relacionado con el autocontrol, aunque tiene diferencias que compartiré en el segundo punto.

Por ejemplo, volviendo al tema de la construcción de hábitos perdurables, si tu deseo es crear el hábito de trotar media hora 5 días a la semana. No importa cuanto lo planees o lo desees, si no tienes la fuerza de voluntad para llevarlo a cabo. Y esto se ve reflejado en el hecho de que, sin importar las circunstancias, como el clima que esté haciendo o que simplemente no tengas la energía para realizarlo, te vas a retar a ti mismo para lograr cumplir con los 5 días de ejercicio sin importar que se interponga en tu camino.

Es una fuerza interior que tiene que emerger de ti y aunque al principio parezca que es fácil, ya que tenemos la intención de realizarlo. A medida que avancemos y que requiera más esfuerzo de nuestra parte, debemos sacar a flote nuestra fuerza de voluntad y hacerlo hasta lograr alcanzar el punto de equilibrio.

2.   El autocontrol, el impulso detrás de la fuerza de voluntad

El poder ejercer autocontrol sobre nuestras vidas, está conectado con la fuerza de voluntad. Son dos conceptos similares separados por la línea social, es decir, el autocontrol está más relacionado con nuestro comportamiento en la sociedad, mientras que el segundo concepto, está más relacionado con su definición, es decir, las metas, el lograr lo que nos proponemos haciendo lo necesario durante el proceso.

Por ejemplo, si verdaderamente nos conocemos y tenemos autocontrol, podemos evitar situaciones donde la sociedad nos lleva al límite, es decir, en el caso de un cliente molesto que lleva al límite a un mesero, este puede realmente sentirse ofendido y explotar, o tener el autocontrol necesario para evitar un escándalo público, poniendo en riesgo su puesto de trabajo.

3.   Pon a prueba tu resistencia

Con base a lo anterior y entendiendo la relación entre ambos conceptos. Hablo desde mi experiencia al decir que para lograr sacar de nuestro interior la fuerza de voluntad necesaria para alcanzar nuestras metas, es necesario conocernos realmente y tener el autocontrol necesario para resistir a las diversas tentaciones que nos pone el camino.

Lo voy a expresar a través del siguiente ejemplo:

Como es habitual, establecemos objetivos al inicio de cada año. Supongamos que establecemos la siguiente meta:

  1. Trotar 30 minutos al día

Para lograr este objetivo, tienes que identificar los comportamientos que impiden que a medida que avance el tiempo, dejes de llevarlos cabo. Si un comportamiento que posees es el dejar de trotar porque simplemente te da pereza y prefieres gastar ese tiempo frente al televisor o siendo esclavo del celular. Te propongo lo siguiente:

¡Pon a prueba tu resistencia a esos comportamientos! Y ¿Cómo hacerlo?:

Si lo que te impide hacer ejercicio es quedarte “pegado” a tu celular, prueba no ver tus redes sociales durante un tiempo que sea retador para ti, puede ser 1 día o 2, o si estas en modo leyenda, realízalo por más de 1 semana.

El autocontrol radica en estar en la capacidad de decirle NO a las distracciones que impiden llevar a cabo nuestros objetivos.

Si de forma periódica decides dejar esos comportamientos “tóxicos”, que de un modo están impidiendo que lleves a cabo tus metas. Aumenta tu autocontrol y por ende, sobrepones la fuerza de voluntad para hacer lo necesario para continuar en el camino hacia el logro de tus propósitos.

Lo realmente importante en este punto, es exponerte y EVITAR la tentación o los comportamientos que te están impidiendo lograr tus objetivos. Entre más consciente y reflexivo seas en cuanto a la detección de las distracciones, serás más propenso a controlar los impulsos que deterioran tu fuerza de voluntad.

4.   ¡Se realista! Y no descuides lo esencial

La clave en mi caso ha sido el fortalecer mi autocontrol, sin embargo, no hay que olvidar que la fuerza de voluntad también resulta afectada en los siguientes casos:

  • Cuando te propones objetivos que no son realistas y no dependen 100% de ti o de los recursos que poseas. Está bien que sean retadores, pero hay que ser conscientes para no fallar desde el principio.
  • Cuando no planificas la forma de lograr el objetivo.
  • Cuando no estableces una fecha límite para llevarlo a cabo.
  • Cuando no estableces un seguimiento periódico y reflexivo contigo mismo. Ejemplo: ¿Realmente si estoy logrando lo propuesto?, ¿En qué punto estoy fallando? ¿Qué puedo hacer mejor?

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